El Ayuntamiento de Salamanca, en colaboración con la Federación de Peñas Taurinas, ha rendido homenaje al matador de toros Julio Robles en el 25º aniversario de su fallecimiento. El acto tuvo lugar junto a la estatua que conmemora al diestro, obra del artista Salvador Amaya, ubicada frente a la plaza de toros de La Glorieta.
La ceremonia comenzó con un responso ofrecido por el capellán del coso salmantino, Constantino Cascón Bueno, seguido por la interpretación de pasodobles taurinos por parte de la Banda Municipal de Música, dirigida por Mario Vercher. Posteriormente, Jorge Lurueña, presidente de la Federación de Peñas Taurinas de Salamanca, tomó la palabra. Junto al alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, y la familia de Julio Robles, se colocó un centro de flores frente a la escultura, cercana a las de los toreros salmantinos Pedro Gutiérrez Moya ‘El Niño de la Capea’ y Santiago Martín ‘El Viti’. Durante este momento emotivo, la Banda interpretó ‘El arte en el cielo’, balada para trompeta dedicada al homenajeado, compuesta por Manuel Rico Gómez.
Para culminar el evento, se escucharon los acordes de ‘Mi Salamanca’ de Rafael Farina, Luis Gómez y Manuel Pinto.
Julio Robles, nacido en Fontiveros (Ávila) el 4 de diciembre de 1951, aunque considerado un torero de Salamanca, dejó una huella imborrable en la tauromaquia. A lo largo de su carrera, logró tres Puertas Grandes en la plaza de toros de Las Ventas en los años 1983, 1985 y 1989. Sin embargo, un trágico incidente el 13 de agosto de 1990 en la plaza francesa de Béziers puso fin a su carrera. Tras ser gravemente herido por un toro, quedó tetrapléjico y falleció el 14 de enero de 2001 a los 49 años en la clínica de la Santísima Trinidad de Salamanca, tras una operación de urgencia debido a una perforación intestinal. Su legado perdura en la memoria de los amantes de la tauromaquia.
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